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Refundación del COAVN: Carta abierta a Matxalen Acasuso, decana COAVN.

Autor | José Javier Quintana

“Desde este lugar, permíteme una solicitud: me gustaría conocer tu opinión para diseñar un Colegio extraordinario, que sirva para responder igualmente al momento extraordinario que vive. Un Colegio capaz de brillar incluso durante la tormenta. Me pongo a tu disposición con el afán de escuchar para conocer, de comunicar para mostrar, de actuar para resolver y de medir para valorar.” Matxalen Acasuso Decana COAVN.

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El Crack. Escena del Parking

Se agradece que tu primera acción sea escuchar. Es un buen comienzo. Por ello, respondo a tu solicitud de opinión sobre como creemos en bsA que se puede diseñar el nuevo COAVN y lo hago en formato abierto porque creo que es necesario que todos tengamos constancia de lo dicho. Por todo ello, voy a lanzar una serie de ideas para tu consideración.

Que el Colegio sea una organización de 2015.

¿Por qué el COAVN sigue siendo una organización de 1932?

Esta es la oportunidad de cambiar y de hacerlo de verdad, sin limitaciones, sin dejarse atrapar por el pasado, hacia una nueva organización moderna, creativa, capaz de generar innovación y beneficios -valor percibido- a la sociedad.

Es una cuestión de renovar los Valores y dejar que sean nuestra guía.

La innovación es la clave. La profesión del arquitecto es innovadora perse. ¿Por qué no aceptar este reto y colocar la innovación en el lugar preferencial que merece? La innovación en nuestros modelos de negocio y en nuestros servicios y la innovación en la forma de interactuar con la sociedad, nos proporcionarían nuevas fuentes de trabajo en el futuro y la posibilidad de aportar soluciones a los problemas reales de la sociedad. En definitiva, que seamos necesarios y no obligatorios.

El Colegio con unos fines y funciones muy concretos.

Pensamos que hay tres objetivos que marcan su finalidad: (1) el arquitecto como profesional, (2) la sociedad como receptora del servicio y (3) la arquitectura como bien cultural y beneficio social.

Cuando nos referimos al arquitecto, lo hacemos en el más amplio sentido de la palabra porque hay muchos tipos de arquitectos, diferentes tipologías que se deberían segmentar y analizar para poder resolver sus necesidades, las de todos.

Hay un problema que a día de hoy es común a casi todos ellos: la falta de trabajo. Y es necesario un volumen importante que sea capaz que cubrir las necesidades del elevado número de arquitectos existente. No se va a solucionar en un futuro próximo y creo que todos estamos de acuerdo en que tomar cartas en el asunto y ofrecer soluciones mejorando la competitividad en nuestro mercado y abriéndose a otros yacimientos de trabajo.

Es conveniente que realicemos una evaluación sincera de nuestra relación con la sociedad y cómo ha sido percibida. Hemos hecho muchas cosas buenas, sí, pero también hemos cometido nuestros pecados arquitectónicos y urbanísticos -por acción, silencio o colaboración- y hemos mirado por encima del hombro al resto de la sociedad (esos que no entienden nada de arquitectura). Es imprescindible el cambio y para que la sociedad nos perciba como necesarios debemos preocuparnos sinceramente en servirla e interactuar con ella.

Un Colegio con una estructura política moderna.

Actualmente tenemos un decanato y 4 delegaciones.

Hay diferentes ámbitos de actuación: autonómico (dos), provincial (cuatro) y Local (+de 20 grandes ayuntamientos). Creo que es conveniente que se interactúe y se tomen decisiones en el nivel adecuado.

Para interactuar hacen falta interlocutores, para la toma de decisiones hace falta saber si las tomamos entre todos o las toman alguien/algunos de forma delegada. Creo que hay que tener en cuenta los medios virtuales que disponemos, voto telemático, que nos permiten la participación directa de los colegiados. En mi opinión el gobierno de la institución puede ser más democrático y participativo.

A partir de estos conceptos, del ámbito de decisión y de la participación del colegiado se puede diseñar un nuevo gobierno para las decisiones políticas.

El Colegio con una estructura ejecutiva y operativa razonable.

La estructura del COAVN con un decanato y cuatro delegaciones está sobredimensionada, es muy cara -andará por los 4 millones de euros- y lo razonable es reestructurarla. Actualmente hay 5 gerentes y 5 tesoreros y 4 oficinas de visado. El trabajo del gerente es ser el director ejecutivo de la organización y el del tesorero algo así como el del un director financiero.

La estructura del COAVN puede ser más reducida y por ende más económica. Te planteamos dos soluciones: (1) eliminar el decanato y hacerlo rotatorio en las delegaciones o (2) eliminar las delegaciones y dejar una única organización, con un gerente y un director financiero (se necesita un profesional en la materia) para todo el COAVN. Seguro que puede haber otras soluciones.

En cuanto al modelo organizacional, nos inclinamos por subcontratar todo lo posible y reducir el personal propio a lo imprescindible.

No dispongo de datos financieros cuando escribo estas líneas, pero se que disponer de una contabilidad analítica bien planteada permite tomar buenas decisiones. Como organización debemos dar la importancia que tiene al área financiera. Abriríamos un nuevo mundo de posibilidades para el diseño de una estructura moderna de ingresos que explotara todo nuestro potencial.

Sobre los asesores legales hay diferentes fórmulas, me inclino por la de la delegación de Vizcaya que lo ha subcontratado.

Para visar no es necesario tener nadie en plantilla, es un trabajo que puede externalizarse y ser realizado por cualquier arquitecto colegiado, simplemente acreditándose como visador.

¿Cómo hacer la transición del modelo antiguo al nuevo?

De la manera menos traumática, con respeto a las personas que actualmente trabajan o ejercen cargos y de la forma más económica para el colegio. Las buenas prácticas dicen que estos proceso se hacen con firmeza y sin demora. El proceso puede durar años, pero hay que hacerlo y cuanto antes se empiece, antes se acaba.

El Colegio con presencia en el CSCAE

Para eso paga su cuota. Aunque a este respecto ya le expusimos a Jordi Ludevid nuestro parecer. Mientras se mantenga la fórmula actual nosotros pensamos que solo tenemos que mandar un representante, nada más.

Que el coste para el colegiado sea razonado y razonable

Una vez planteada la reducción de costes es importante mirar la estructura desde el lado de los ingresos. No estoy al corriente de cuál es el mix de ingresos pero actualmente los colegiados pagan cuotas y tasas de visado.

En bsA pensamos que pagar a escote el colegio provoca injusticias e ineficiencias. Si se analiza la naturaleza del gasto, es decir si se origina por algo que es del interés del 100% de los colegiados o sólo para unos que utilizan un servicio, podremos imputar correctamente los costes.

Una contabilidad analítica permitiría diferenciar los costes que deben sufragar todos los colegiados y los que deben pagan los subgrupos que utilizan ciertos servicios. Externalizar todos los servicios posibles potencia que los pague quien los utilice. Tenemos el ejemplo del COAC con su Cuota Básica y el Tramo complementario.

El ejemplo es claro. Una persona que quiera permanecer colegiado sin ejercer la profesión, debería soportar solo los costes de funcionamiento básicos. Y esa es la cuestión, establecer cuáles los son y cuáles no.

La influencia de la futura #LCSP en las cuotas es un asunto que tiene su enjundia y que desarrollaremos próximamente en otro post específico para el tema.

El Colegio puede rentabilizar sus activos

Para poder llevar a cabo acciones es necesario dinero, un bien escaso. Todos queremos hacer cosas para cambiar, para innovar, para intentar otros mercados, pero no hay manera de financiarse.

Pues bien, resulta que el COAVN posee un importante patrimonio, gracias a las buenas decisiones sobre los superávits tomadas en tiempos pasados. La parte mala es que no es tan sencillo “ponerlo a trabajar”.

El COAVN tiene un solo NIF y por lo tanto, todo es de todos. Los arquitectos de ahora, pero también los de antes y los que vendrán después. Por razones legales, no se pueden vender los activos y repartir el dinero entre los colegiados, por ello o se guarda para que un día se lo quede la administración o se emplea en la mejora de la competitividad de la profesión. Otros ya lo han hecho, el COAC realizó una venta de un edificio y con ello ha sufragado el PLA IMPULSA.

La virtualización del mundo ha hecho que sean innecesarias nuestras fastuosas sedes colegiales. Aunque no faltan quienes piensan que nos dan prestigio social. Desde el punto de vista operativo son suficientes unas oficinas pequeñas a pie de calle acordes a nuestras necesidades actuales.

¿Qué podemos hacer con las sedes?

Tenemos un abanico de opciones: (1) utilizarlas como oficinas de coworking donde puedan tener su estudio (un puesto de trabajo) muchos arquitectos a un precio razonable, (2) venderlas –aunque seguramente ahora no es un momento adecuado-, (3) venderlas y permanecer alquilados a terceros o a entidades financieras con fórmulas tipo lease-back o rent-back, (4) alquilarlas a terceros, (5) utilizarlas como garantía para obtener financiación, etc.

Merecería la pena pensar más opciones sobre cómo explotar nuestros activos inmobiliarios. Conviene investigar sobre como hacerlo y en el caso de encontrar soluciones estar seguro de lo que se hace, porque sería bastante vergonzoso dilapidarlo. Esta es una cuestión que como sabrás, ya se ha tratado con anterioridad en el colegio y dispones de informes legales externos.

Hay todo un proceso con implicaciones en sociedades, finanzas y fiscal, que hay que acometer con inteligencia y cuanto antes. Este proceso ofrece interesante oportunidades para colocar al colegio en una mejor posición y hasta aquí puedo leer porque lo escrito daría pistas a quienes tienen intereses contrapuestos al COAVN.

Una última cuestión nada baladí, como sabes existe un pacto de caballeros entre las delegaciones donde cada uno es propietario de sus activos inmobiliarios. Ese pacto de caballeros conviene que se ponga en blanco sobre negro y se refleje en el registro de la propiedad.

El Colegio puede aspirar a tener una buena comunicación.

El área de comunicación es importante y merece ser desempeñada por profesionales no por amateurs. Lo más lógico es externalizarla y contratarla mediante concurso. Me refiero a profesionales contrastados en comunicación de instituciones, gente solvente, contrastada, bien relacionada y con experiencia, que de verdad sepa desarrollar una labor de PR -Relaciones públicas- frente a todos los grupos de interés del COAVN.

El área de comunicación bien puede incluir todo lo que se refiere a difusión cultural de la arquitectura, aunque también podría generarse una fundación a tal efecto, pero esto ya es otra historia.

En lo que respecta a la comunicación interna es necesario revisar los contenidos y aportar información que sea útil para profesionales y empresas. El colegio tiene muchos datos de mercado que son muy interesantes para que los arquitectos puedan saber qué terreno pisan y cómo plantear su estrategia para competir. Esta es una posible vía de generación de ingresos.

Creemos que hay que hacer una profunda reflexión sobre los nuevos servicios que debe dispensar el colegio, como por ejemplo, generar eventos de networking para relacionarnos con el resto de la sociedad (sí, también potenciales clientes) en todos los ámbitos (local, autonómica, nacional o internacional). Tan sencillo como aprender de quienes hacen esto bien: el RIBA. En esta misma línea estaría reforzar el Compromiso social de los arquitectos CSA porque como dice Luís Etxegaray “Debemos de ser percibidos por la sociedad como comprometidos con sus inquietudes sociales, medioambientales y económicas si queremos que ser reconocidos como actores de cierta acción social llamada Arquitectura.”

Que se deba dispensarlos no quiere decir que tenga que hacerlo con personal propio.

Todo ello debería estar recogido en un plan de comunicación, documento imprescindible para una organización como la nuestra.

El Colegio puede tener un servicio de formación de calidad

Para poder tener una formación de calidad al COAVN le falta masa crítica. Para solventar este problema hay dos opciones claras, (1) mancomunar este servicio con otros coas, Asturias, Cantabria, La Rioja, Coacycle y Aragón o hacer una alianza con el COAC o el COAM para que accedamos a su servicio.

El Colegio debe tener un servicio de concursos

La vigilancia sobre la legalidad de los concursos es un asunto que nos interesa a todos. Se trata de una acción que permite que exista un mercado regulado y justo. Quizás un arquitecto no se presente a concursos ahora, pero le interesa dejar esa posibilidad abierta.

Sobre su operativa tenemos dos opciones, (1) externalizar el servicio (2) dispensarlo con nuestro personal.

Intentar cambiar el colegio tiene sus riesgos

Este tipo de reestructuración no va gustar a quienes viven de COAVN directa o indirectamente y es claro que legítimamente defenderán lo suyo y plantearan resistencia, como haríamos cualquiera.

La ignorancia es atrevida. Es de inteligentes separar el grano de la paja. Un proceso de este calibre levantará todo tipo de opiniones y comentarios. Habrá planteamientos inteligentes porque hay gente inteligente en el COAVN, pero también habrá opiniones de aquellos “voluntariosos” compañeros, que aunque no saben, hablan, escriben blogs y aconsejan como si entendieran. Desvían la atención de lo importante, banalizan los problemas y generan ruido: flaco favor.

Es norma de buen gobierno elegir bien a los asesores, escuchar a aquellos que sí tienen criterio, conocimiento y experiencia, rodearse de un equipo de gente capaz para realizar cada uno de los trabajos necesarios.

Si todavía crees que merece la pena afrontar este reto, te deseo toda la suerte del mundo. Te hará falta.

Epílogo

Hace falta mucha valentía para refundar el colegio. Después de muchos años estamos reflexionado sobre esta cuestión hemos llegado a la conclusión de que la estructura colegial está diseñada contra el cambio, para permanecer y perdurar, y que no hay otra solución que hacer borrón y cuenta nueva. Una institución que con los años, ha sido tomada por los trabajadores, directivos y proveedores de servicios como si fuera suya. Los arquitectos estamos de paso, decanos y presidentes de delegación cambian cada nada. Es como en la escena del crack que ilustra este post, en la que Alfredo Landa descubre que tres macarras se han metido de ocupas en su coche.

A alguien le toca el papel más duro, soportar las resistencias al cambio, ejercer el liderazgo necesario, motivar y dirigir a la organización hacia el futuro. Ese es tu papel, otros como nosotros -bsA- podemos ayudar a hacerlo pero desde un plano ejecutivo. Te corresponde liderar el proceso político y consensuar con la mayoría de los colegiados el punto de destino, es decir, el modelo del nuevo COAVN.

Me gustó tu expresión “un Colegio capaz de brillar incluso durante la tormenta”: una inspiradora y emocionante visión sobre nuestra organización colegial.

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