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Internacionalizarse o quedarse ¿qué es más arriesgado para un arquitecto?

Autor | Javier Poveda

Gestión de riesgos, todo se reduce a eso…


El otro día, en una conversación, surgió el tema a propósito de los planes de carrera, la planificación del futuro profesional y de qué ofrece una firma a un arquitecto y viceversa más allá del salario o la propia fuerza de trabajo.

Los perfiles profesionales, como capital humano que son, sufren de una inflación galopante. Esto es, cada año que pasa, los méritos que atesoran valen un poco menos. Y no sólo me refiero a la formación, sino a los méritos profesionales o a lo que nos concedía por curriculum una determinada ventaja competitiva. Esto mismo le sucede tanto al profesional como a la empresa de arquitectura.

Con los tiempos que corren, no estamos para tomar demasiados riesgos.

Veamos que es esto del riesgo. De acuerdo a lo anterior el primer riesgo parecer ser el no hacer nada. El mismo riesgo que corre el que guarda bajo del colchón una caja llena de billetes de diez mil pesetas: algunos años después, le servirán para bien poco.

Por lo tanto, cualquier actividad que realice el arquitecto o la empresa de arquitectura que no le permita al menos alcanzar esa “inflación”, hace que cada año vaya perdiendo valor. Seguir haciendo lo mismo que el año pasado sin ningún tipo de mejora, a pesar de que pensamos que “todo sigue igual”, realmente estamos devaluándonos nosotros mismos. La inflación nos come. ¿De donde viene todo esto? De que los demás SI están avanzando.

Esto es válido para cualquier profesional, no sólo los arquitectos.

Así lo publicaba El Confidencial firmado por Daniel Mendez. No cuantifica el “pocos”, ni qué es “triunfar”.  Ni en qué se diferencian esos “pocos” de los demás.

Unos avanzan, otros no: la salsa secreta de Gensler.

Aquí también hemos hecho algún proyecto fuera.

Riesgo mercado.

Estar envuelto en la práctica de la arquitectura hace que añadamos a ésta “inflación” , la particular marcha de nuestro mercado.

En otras palabras, si toda nuestra competencia atesora experiencia internacional, tenerla sólo nos sitúa en la media (no es suficiente) y no tenerla nos deja fuera del mercado. Nos puede pasar lo que a  Blackberry.

Lo mismo podríamos decir de profesionales que no cultiven una determinada especialización o valor añadido, o que no complementen su formación o idiomas…la lista puede ser larga: Management, Postgrado, LEED, registro RIBA o AIA,etc…La competencia cada vez es más dura.

En cada movimiento que hacemos, automáticamente tenemos que estar creciendo como profesionales (o como empresa) y además, al menos de igual o mejor manera de cómo lo están haciendo los demás.

Hasta aquí, acuerdo de mínimos.

Recompensas.

En la combinación entre riesgo y recompensa está la clave del asunto. Los riesgos que se corren en éste mercado hace que se exijan unas determinadas recompensas mínimas por bajo de las cuales, no merece la pena seguir.

Esto significa, que para batir al mercado, necesitamos al mejor capital humano posible por una parte, y una gestión del mismo nivel por otra. En contra de lo que piensan algunos, no es un coste, sino una manera de mitigar riesgos.

Las empresas de arquitectura hacen muchos proyectos a la vez y es bien socorrida la estrategia en la que unos proyectos cubren a otros. Y no sólo en lo económico. Puede ser que unos mercados que cubran a otros por correlación inversa o que unas tipologías cubran a otras. El caso es que todo el mundo intenta mitigar esos riesgos, lo cual me parece bastante inteligente por cierto.

Parece que tiene sentido invertir energías en ese nuevo proyecto en un nuevo mercado que nos va a permitir estabilizar la actividad de la empresa cuando nuestro mercado núcleo flaquee. Mercado geográfico, o nicho de mercado o ambos a la vez.

Cualquiera diría que estamos pensando en un “portfolio” diversificado de proyectos. Los financieros saben algo de todo esto.

Hay riesgo que diversificable y otro que no podemos mitigar con la diversificación del portfolio. Estas cosas hay que saberselas de memoria.

La pregunta no es cuánto tienes que invertir sino cuánto puedes perder.

Propongo algunos perfiles:

- Oportunistas: Buscan proyectos “concept” donde facturar en primera fase, sin esperar ninguna continuidad en el mercado y por tanto les han de resultar especialmente rentables. Les conocemos por ese concurso que hoy ganan allí y mañana hacen otro proyecto completamente distinto en la otra punta del mundo.

Es una práctica de riesgo que puede dar buen resultado contemplando que hay una gran probabilidad de fallo. (IRR:20-30%)

- Valor añadido: Buscan proyectos donde saben que ellos añaden valor desde el inicio. Mercados emergentes donde aportar know-how, donde hay oportunidades de crecimiento y donde establecerse con ventaja competitiva sobre los locales.

Es una práctica de riesgo medio donde las posibilidades de éxito son mayores que en el caso anterior, pero las inversiones iniciales también son mayores. (IRR: 15-20%)

- Prime: Auténticos especialistas que buscan estar donde su nicho lo exige, compitiendo con quien sea necesario incluyendo los mercados más maduros y exigentes. Sus resultados serán menos variables y más estables, a pesar de que sus márgenes serán menores.

Requiere mayores recursos para entrar, pero sus resultados son mucho menos variables que los anteriores (IRR: 10-12%).

¿Nos hemos parado a pensar en qué tipo de firma o de profesional somos? ¿somos arriesgados?

Es que en España ése es el salario de un arquitecto.

¿Le compensa a usted el riesgo?

Los arquitectos, como profesionales, tendemos a batir a la “inflación” y al mercado, y por tanto exigimos a las empresas para las que trabajamos que nos aporten elementos diferenciales que continúen haciendo crecer nuestro perfil.

Ahora que tanto se escribe sobre los arquitectos españoles que trabajan en el extranjero (con bastante poca fortuna generalmente), cabe destacar que bajo mi particular punto de vista, lo que es un enorme riesgo – de quedar estancado profesionalmente – sería seguir trabajando en España; lo cual, siguiendo el mismo razonamiento, exigiría una enorme recompensa.

P.D. Seguimos esperando un artículo serio y bien documentado sobre los arquitectos españoles que trabajan en mercados internacionales. No pierdo la esperanza.

Publicado en Expansión bajo el título “Riesgos y recompensas”

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