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	<title>Comentarios en: La ausencia de salidas profesionales del arquitecto</title>
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		<title>Por: geciar</title>
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		<dc:creator>geciar</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Jun 2013 11:20:24 +0000</pubDate>
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		<description>Completamente de acuerdo, Carlos. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.</description>
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		<title>Por: Carlos Yáñez</title>
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		<dc:creator>Carlos Yáñez</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Jun 2013 22:16:48 +0000</pubDate>
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		<description>Yo soy aparejador, Germán, pero no podría estar más de acuerdo con la conclusión de tu artículo:
 
&quot;(...) los arquitectos y nuestras instituciones estamos obligados a encontrar cómo ser útiles a aquellos a quienes nos debemos, sólo así nos terminarán compensando por ello&quot;.

El problema surge porque nuestra capacidad para encontrar salidas profesionales efectivas es limitada y más en tiempos de crisis económica (subrayo lo de económica, es importante), puesto que, como bien dices, nuestro objetivo debe ser responder a la demanda de nuestros clientes y aunque podemos intentar adelantarnos a ella, no tanto que les desconcertemos. 
Tampoco me parece bueno para nuestras profesiones intentar refugiarnos para sobrevivir en los más o menos nuevos productos &quot;legales&quot; (ITEs, certificación energética, etc.) puesto que el cliente de los mismos lo es a regañadientes y no deja de verlos como un impuesto. No digo que no tengan su sentido, pero a nosotros profesionalmente nos convierten a sus ojos en una especie de odiosos funcionarios municipales aunque, paradójicamente, con más responsabilidad y menos sueldo que los de verdad.
Lo más duro quizá sea reconocer que no podemos ser tan útiles a la sociedad como quisiéramos o, al menos, no todos nosotros y no tanto como antes. En resumen, esto nos llevaría a aceptar lo que sabemos desde siempre, es decir, que estamos mal repartidos geográficamente (solución posible y realista: la movilidad nacional y especialmente internacional), y sobre todo, a intentar asumir la &quot;nueva&quot; verdad, y es que ahora sobramos muchos y dado que no estamos dispuestos a abandonar (nuestra tenacidad profesional es proverbial) nos vamos a pegar hasta con nuestra madre para conseguir cualquier encargo. Bueno, creo que en eso ya estamos, lamentablemente.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Yo soy aparejador, Germán, pero no podría estar más de acuerdo con la conclusión de tu artículo:</p>
<p>&#8220;(&#8230;) los arquitectos y nuestras instituciones estamos obligados a encontrar cómo ser útiles a aquellos a quienes nos debemos, sólo así nos terminarán compensando por ello&#8221;.</p>
<p>El problema surge porque nuestra capacidad para encontrar salidas profesionales efectivas es limitada y más en tiempos de crisis económica (subrayo lo de económica, es importante), puesto que, como bien dices, nuestro objetivo debe ser responder a la demanda de nuestros clientes y aunque podemos intentar adelantarnos a ella, no tanto que les desconcertemos.<br />
Tampoco me parece bueno para nuestras profesiones intentar refugiarnos para sobrevivir en los más o menos nuevos productos &#8220;legales&#8221; (ITEs, certificación energética, etc.) puesto que el cliente de los mismos lo es a regañadientes y no deja de verlos como un impuesto. No digo que no tengan su sentido, pero a nosotros profesionalmente nos convierten a sus ojos en una especie de odiosos funcionarios municipales aunque, paradójicamente, con más responsabilidad y menos sueldo que los de verdad.<br />
Lo más duro quizá sea reconocer que no podemos ser tan útiles a la sociedad como quisiéramos o, al menos, no todos nosotros y no tanto como antes. En resumen, esto nos llevaría a aceptar lo que sabemos desde siempre, es decir, que estamos mal repartidos geográficamente (solución posible y realista: la movilidad nacional y especialmente internacional), y sobre todo, a intentar asumir la &#8220;nueva&#8221; verdad, y es que ahora sobramos muchos y dado que no estamos dispuestos a abandonar (nuestra tenacidad profesional es proverbial) nos vamos a pegar hasta con nuestra madre para conseguir cualquier encargo. Bueno, creo que en eso ya estamos, lamentablemente.</p>
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