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¿Los infra-honorarios están llevando a la extinción a los arquitectos?

Por José Javier Quintana.

gestion empresarial para arquitectos

No cuento nada nuevo si os digo que la situación en la que se encuentra gran parte de la práctica profesional es insostenible.

Voy a centrarme hoy en la facturación, en el cobro de honorarios profesionales por nuestro trabajo. A grandes rasgos tenemos dos tipos de clientes: públicos y privados. En esto de los pagos se comportan de manera distinta y los abordaré por separado.

Las administraciones contratan a través de concursos públicos. Tienen un vicio endémico, para unas cuestiones se comportan como entes públicos y para otras como si fueran un particular. Y este es precisamente el caso. Convocan un concurso y permiten bajas de un 40% o 50% sobre los honorarios propuestos. Olvidan que son entes públicos sufragados por todos, también los arquitectos que se presentan a ese concurso. Esa administración está contratando un arrendamiento de servicios profesionales, no una obra y debería saber que es radicalmente diferente. Quiero hacer notar que los abogados no tienen este trato cuando se cuantifican las costas de un juicio o cuando trabajan por cuenta ajena para la administración.

El mercado no entiende de estas cosas y lo que percibe es que los arquitectos están dispuestos a trabajar un 40% más barato. Traducido al roman paladino, trabajar a coste, sin margen. Si esto fuera algo excepcional no diría nada, pero el problema es cuando se convierte en la condición de funcionamiento del mercado.

Las empresas privadas que nos contratan huelen la sangre y como han visto muy reforzado su poder de negociación, abusan de él e imponen unas condiciones insostenibles con descuentos del 50%, y se está trabajando por un 3% del P.E.M. en fase completa, con una dedicación impresionante, una atención al cliente de primera, con reformados a “tutiplen”, viviendas colectivas hechas a la carta y con un nivel de exigencia exagerad, sin permitir fallos. Y para colmo pagan mal y cuando se pueda, que esto de que no hay pasta porque no me dan el crédito hasta que no venda un “tropocientos por ciento” se ha convertido en la excusa perfecta.

Ante eso el arquitecto medio se queja pero acepta “acongojao” por la situación coyuntural y por el típico “vendrá otro que ya lo hará por menos”. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol.

Ahora es cuando intentaré contar algo diferente. Simplemente quiero deciros que no veo porqué debemos resignarnos a esta situación.

Creo que debemos exigir una regulación de los contratos de la administración justa. Y creo que debemos negociar con valentía porque nos asiste la razón. Y si las administraciones no encuentran a ningún arquitecto que se presente o que les haga trabajos, ya veremos cuanto pueden aguantar el tirón.

Con los clientes privados, me parecería absolutamente lícito promover reuniones entre los arquitectos de una plaza para acordar un límite mínimo de honorarios. No estoy hablando de tarifas, estoy hablando de tener dignidad. Aquellos que tienen más presencia en el mercado son los que deberían sentarse primero y sentar el precedente al que poder agarrarse el resto.

Trabajar sin margen es ir directo al cierre, tarde o temprano se cierra. La situación para el sector es insostenible. No exagero si digo que nos estamos cargando la practica profesional y que la vamos a llevar a su desaparición.

Ya se que la clave está en la diferenciación. Creo que he demostrado ser un firme defensor de ese concepto clave. Pero amigos míos, hay que saber negociar como colectivo.

Este abuso al que nos estamos viendo abocados, día si y día también, me molesta profundamente y desde aquí os digo que pienso que debemos hacer algo al respecto.  ¿Y tú, que opinas?

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5 comentarios

  1. Enviado 2 Abril, 2012 de 9:44 | Permaenlace

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices JJ, el camino que llevamos nos conduce claramente a que nuestro trabajo no valga nada, y cuando digo nada es nada, se va a convertir simplemente en un atributo más de la construcción que se da por hecho que está incluido.

    A principios de Marzo estuve en Buenos Aires y charlando con compañeros de allí, ellos ya han llegado a esa situación, un proyecto de arquitectura y/o una dirección de obra no valene nada, son como la caja de zapatos cuando te compras un par nuevo, se supone que viene incluida y te la puedes quedar o no. Los arquitectos en Buenos Aires, salvo dos o tres: Mario Roberto Álvarez, Solsona y dos más, no pueden vivir del ejercicio de la profesión sin más, si quieren vivir en ese mundo tienen que ser constructores o promotores y a eso llegaremos aquí con nuestra suicida forma de regalar el trabajo

  2. Enviado 4 Abril, 2012 de 11:37 | Permaenlace

    Miguel, como comentas vamos camino de ser un atributo más de la construcción. Triste pero no se puede definir mejor con menos palabras.
    Lo que cuentas de Argentina es escalofriante y explica el hecho de que compañeros nuestros argentinos estén trabajando en España y no tengan intención de hacer nada en su país de origen…cuestión que me llamaba poderosamente la atención viendo a Argentina creciendo al 4% y estando España donde está.

  3. Enviado 21 Abril, 2012 de 3:17 | Permaenlace

    Estimados:
    Muy de acuerdo con ustedes en el diagnostico ya que en Chile sucede algo muy similar, quizás a otra escala, En mi país observo dos causas principales, la primera el arquitecto, que en épocas pasadas era observado con respeto y admiración, ya que se le atribuía una solvencia económica, pero esta realidad actual no es asumida por los colegas y se sigue aparentando lo que no se es. Y esto conlleva a que no halla un cuerpo colegiado que haga sentir su voz en el mercado.
    La segunda causa, (en Chile) es la gran cantidad de escuelas de arquitectura que no guarda proporción con el tamaño del mercado, lo que obviamente se traduce en la sostenida baja en los valores de los proyectos encargados.
    Tengo entendido que en otros países como México el arquitecto cobra de acuerdo a un escalafón dado por su demostrada experiencia.

    Saludos desde Chile

  4. eva
    Enviado 30 Octubre, 2012 de 13:53 | Permaenlace

    Los abogados en las tasaciones de costas cobramos, por exigencia legal, según lo establecido en los baremos de los Colegios de Abogados, que son muchísimo más bajos que los honorarios de mercado… Por lo demás, y como cualquier otro profesional, tenemos los mismos problemas con la Administración que los arquitectos. Y el problema de las bajas en las licitaciones está en vosotros mismos, no en la Administración, que sois los que presentais esas ofertas. Si ninguno lo hiciera la Administración estaría obligada a contratar al que presentare la oferta más ventajosa, que no tendría que implicar esas bajadas abusivas de honorarios.

  5. Enviado 27 Marzo, 2014 de 9:14 | Permaenlace

    El vendernos por un plato de lentejas está hundiendo (si no ha hundido ya) esta profesión.
    En general el colectivo de arquitectos está desunido, va a su bola y no tiene ninguna visión empresarial. Si alguien vende calcetines y empieza a bajar los precios hasta que llega un punto en que compra a 10 y vende a 7 rápidamente ve que el futuro se plantea un tanto oscuro si sigue así. Pues nosotros no nos damos cuenta.
    Bajamos, bajamos, bajamos los precios para que o bien haya que cerrar el chiringuito o se le de al cliente un servicio chapucero de auténtica vergüenza, lo que lleva también a cerrar el chiringuito.
    Esta prfesión necesita un reset y empezar a pensar y comportarse como un colectivo y con una mentalidad empresarial por que si no me se de unos ingenieros que se nos van a comer con patatas (si es que no lo han hecho ya).

    Pedro
    http://www.luz10.com

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